Ha vuelto la sangre de la muerte ha recorrerme y me quería amortajar el cerebro y los ojos. Yo me negaba, pero no dejaba de circular y de hacer el sonido negro del agua de un río como muerto y brillantemente obscuro. "Don't cry"... he comenzado a ordenar a la maldita muerte por mis venas y mis arterias dirigiéndola, como cuando se desatasca un desagüe, hacia el antebrazo. En pleno clímax musical y cuando estaba segura de tener a la muerte encorsetada con cadenas, hundí la hoja afilada e hizo brotar sangre. La muerte se dilataba fuera de mí y ya no podría entrar por mi piel impermeable.